Mire y escuché atentamente las penumbras que me rodeaban, pero no hice nada.
Actuar en ese momento me parecía tan lejano como las montañas de los mares, como el cielo de infierno, como tu presencia de la mía.
En aquel instante del infinito y eterno tiempo, las cosas cambiaron para siempre, era mas parecerse que otra cosa, mentir que comprendía para dejar que te marcharas, implocione para no hacerte daño, -que tonto fui al querer cuidarte de mis temores mas profundos cuando se hicieron realidad-. Y es responsabilidad mía mas que de nadie en este mundo.
El espacio que ocupabas esta todavía libre como un estante vació, esa tarde tan nublada siempre quedara en mis memorias, recuerdo de tu rostro dormido frente al mió.
Los sentimientos son algo tan fuerte como los volcanes, se despiertan con una altiva energía y destrozan todo a su paso.
Lamento no haber pedido mas, quien sabe, si hubiera osado convencerte de que sientas que de verdad te necesitaba talvez te hubieras conmovido de este tonto y todavía estarías aquí.
Soñar es el refugio calido de los temerosos y cobardes, como así también el regalo puro a los pensadores y hombres valientes.
Si en realidad pudiera dejar de lado aquello que viví sabría lo que es ser libre.
Hoy después de haber pasado por amor, sufrimiento, agonía, tristeza, melancolía, orgullo, odio, repulsión, felicidad, soberbia, traición, egoísmo, simpatía, y otros tantos sentimientos profundos, que fueron cómplices de mi mente por horas traicioneras, puedo intentar ser feliz otra vez.
Talvez no tenga una compañera a quien cuidar y deba de luchar contra las fuerzas mas oscuras que me llevan a querer estar contigo, pero soy conciente de que nuestro tiempo ya paso y aquellas horas no volverán.
Aprendí mi lección, no eres ni mi amiga ni nadie
miércoles, 23 de septiembre de 2009
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