Rápido, que no se enteren, que las paredes hablan y los quesos también.
Letras en tu habitación como sangre salpicadas, de asesinatos.
Silencio por favor, esa vela infinita de luz que no osa apagarse y yo impaciente y con mi riza nerviosa.
¿Tú siente alguna vez la necesidad de salir de ti misma?
Cada momento de estos días son más libres que ayer, tu pelo violeta incomoda en nuestras costumbres de besarnos sin pensar en nada más.
Infinito deseo encarnado en mi mente perversa, tu inocencia, mis caricias y tus besos en mi cuello. Y las horas pasan y se hace de día, y la noche vuelve a nacer, y yo aquí y tu allí, y alguien mas que no he de nombrar y él allí y nosotros muy lejos.
Una mañana, dos día, una noche, mil noches, un helado y una plaza, secretos de pasar momentos juntos sin creer en el tiempo.
Inocente mujer de pies fríos como el bronce, pronto te tendré mas cerca de lo que imaginas jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario