miércoles, 30 de septiembre de 2009

Llegaba de la calle, Sid monologo

Llegaba de la calle y veía tanto como podía, un cenicero vació y la calma de mi hogar.
No importaba mas que afuera hiciera frió, al final siempre hacia frió.
La calle sufría infinitos golpes, de gotas insolentes, que intentaban alejarla de su camino, el desierto se reía de mi ciudad y no tenia decoro de tratar de ayudar.
Risas lejanas hacían eco, solo recuerdos, solo memorias, solo el tiempo que se detuvo sin soltar una lágrima de amparo.
Esta era mi casa, en donde pasaba tiempo para descansar, la guarida, mi orgullo de vida, solo salía para poder regresar.
Tanto sabían sus paredes, que las miraba intentando que muestren las respuestas a mis preguntas, ellas guardan silencio.
¡Silencio! les grite, y obedecieron,
Ese techo como miradas y ojos, con sus luminarias que alumbran y observan ciegamente el recorrido de toda mi vida, espero que nunca tenga las agallas de criticarme, seria muy doloroso y tendría que luchar en las penumbras por el resto de mis días.
Este es mi hogar, pensé, y me senté en el sillón, me hundí olvidando todo lo que tuve que aprender para llegar a donde mi cuerpo casi estático, sino fuera por mi respiración y saber que estaba vivo, se encontraba.
Y las gotas caían afuera, atrás de aquella ventana, y los vidrios de mi fortaleza silbaban para no cantar ritmos insostenibles, esto era placer. Cinco minutos antes de amanecer mi victima ya estaba muerta y nadie se percato de aquello.

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