Ánimo, dentro de poco tendrás tu paga, violarte es mas fácil cuando sonríes. El sudor es más salado de lo que te imaginas, ven a mi cuarto, en la vía pública los policías miran de reojo, pero no se molestan de lo absurdo. Látigos y cadenas, no sentirás, cuando el pomo de la puerta dé contra tu cuello.
Espejo roto, vasos y lagrimas que escapan por el suelo, trepan hasta una ventana y mueren por el viento, se desasen en partículas de polvo.
-Ya es de día y me tengo que ir, no me digas que no es suficiente, pronto cobrare el trabajo de la otra noche, ahora debo salir-. En realidad no tenia que hacer nada esa mañana, solo debía caminar y alejarme de este lugar.
Un intento de perro semi muerto me seguía con la cabeza baja, fue mi compañero por dos cuadras y lo llame Cerbero, después se marcho sin dejar recuerdo importante. Una plaza, un árbol, aves y llegaste desde la nada. Con poco abrigo.
En realidad desde alguna calle, con tu mirada perdida y las manos temblando, -dame una dosis me dijiste- con voz quebradiza, será por el frió o por la abstinencia. -Apúrate que siento morirme-.
Un rostro angelical como caído del cielo mismo se posaba ante mi, ojos claros, pelo negro y pecas en las mejillas, los labios rojos y percudidos.
-Aquí tienes-, te marchaste y diste unos pasos, te agarre del brazo, -¿Cómo te llamas?- Me miraste con susto, pero no sorprendida,
-No te atrevas- me dijiste.
Solté una mueca y te deje ir, caminaste apresurada.
Te sentaste media hora después en un banco, con la mirada perdida, los hombros caídos y la cabeza hacia atrás, como si intentaras jugar con la gravedad.
El sol calentaba el pasto y me acerque, no creo que te hayas dado cuenta que te mire por largo tiempo antes de... hablarte.
-¿Quien eres?- me preguntaste, yo me mantuve en silencio y guarde mis palabras.
Tu mirada se volvió a perder por largo tiempo,
-Si no eres mi Dios, quiero que te vallas. Estoy esperando por Él-.
Un colectivo paso levantando polvo y lágrimas secas de árboles.
-Me dicen Hades-, apresure a decir.-¿Estas lista?–
Me sonreíste frágilmente, antes de caer lentamente de espalda al suelo... y morir.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
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